NO HAY SALIDA – Violencia de Género y las mentiras del Gobierno

Esta carta denuncia  la ha escrito mi hermana, víctima de violencia de género. Señora Ana Mato, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, muy bonitos sus anuncios pero la realidad es otra, NO HAY SALIDA.

[Firma la petición para la protección REAL a la mujer víctima de violencia de género aquí]

“En Julio del 2012 me separé cansada de aguantar los malos tratos físicos y psicológicos por parte de mi marido. El Gobierno te anima a que denuncies, te prometen ayuda y protección para ti y tus hijos, pero todo este tiempo me he dado cuenta de que todo es mentira “NO HAY SALIDA”.

Escribo esta carta porque quiero expresar por todo lo que estamos pasando, y sobretodo por mis hijos,de 13 y 7 años, ellos son los más indefensos, porque ellos también han sido víctimas, por tener que vivir cosas que ningún niño tendría que vivir, y nadie mira por ellos.

El padre de mis hijos fuma hachís y marihuana, bebe hasta la saciedad y trafica con otro tipo de drogas, pedí que le realizaran pruebas para demostrarlo y me la desestimaron.

Para los niños, la única protección que me dieron es que las visitas con su padre se hagan en lo que se llama un “Punto de encuentro”, para los que no sepáis en qué consiste, es un servicio social y público que facilita (por decir algo) la entrega y recogida de visitas entre familiares, y que estas visitas son supervisadas y se realizan informes en los que se valora cómo fluye esa adaptación al cambio en la relación familiar. Durante 9 meses, mis hijos han tenido que ir cada domingo al punto de encuentro de Gavá a ver a su padre durante 2 horas. Hubo dos domingos en los que mis hijos no quisieron entrar, ya que el domingo anterior su padre olía a alcohol. El punto de encuentro hace informes sobre el progreso de las visitas, sin embargo, casualmente, se les pasó por alto este dato, a pesar de que una niña de 13 años lo estaba afirmando. Volví a pedir que se le realizaran las pruebas de drogas y una vez más, me la desestiman.

En una reunión con los del punto de encuentro tuvieron la cara de decirme que mi hija se tiene que dar palos en la vida y que les hable bien a mis hijos de su padre para que quieran estar con él, que mienta si hace falta, pero que les diga cosas buenas. Lo siento señores del punto de encuentro ¡qué mala madre debo de ser por no elogiar a la persona que me hizo vivir un infierno!

En septiembre del 2013 volvimos a tener juicio, mi hija de 13 años dice que quiere testificar y acude con nosotros para que la escuchen, lo hace porque se da cuenta de que no le queda más remedio que pasar por ese mal trago si no quiere irse con él. Pues el juez, al enterarse de las intenciones de testificar de mi hija dice que “no estaba dispuesto a escuchar a una niña caprichosa”. Quiero recordar que esta niña caprichosa ha visto como su padre me gritaba, me humillada y me agredía, lo ha visto borracho y drogado, y que por todo lo vivido, queda muy lejos de ser una niña caprichosa, porque precisamente le ha tocado madurar antes de tiempo.

En octubre de 2013 cambian las visitas. Durante 3 meses podrá estar con mis hijos fuera del punto, sábados alternos de 10 a 19h. Si el informe del punto es positivo, ´pasaría a pernota. Lo primero que me dice el punto es que le han prohibido rotundamente que se lleve a los niños a casa con su actual pareja, pero el segundo sábado ya lo hace, mi hija no quiso subir a la casa y la dejó sola en el coche en un lugar desconocido para ella.

Pero lo último ya ha sido la gota que colma el vaso, mi hija comunicó a la responsable del Punto que su padre un día se llevó un móvil que no era suyo de una bolera y que delante de ellos fuma porros, y sin embargo, los supervisores se lo callan y lo pasan por alto, por lo visto. Pero, ¿quién es la víctima aquí? ¿él? ¿por qué lo protegen?

Soy consciente de que el próximo informe será positivo, y que mis hijos tendrían que ir a dormir con él, pero después de leer mi historia ¿dónde ven la protección de mis hijos? Si por no hacer ni les han preguntado.

Ni mi familia ni yo estamos dispuestos a seguir aceptando una injusticia tras otra, y exigimos que el trabajo de estas personas que pertenecen al punto de encuentro de Gavá sea revisado de algún modo, su modo de trabajar no tiene ni pies ni cabeza y ya estamos cansados. No estoy pidiendo que dejen de ver a su padre, simplemente que escuchen a mis hijos, que se hagan pruebas psicológicas y de consumo de drogas y alcohol, que se hagan valoraciones objetivas y que no se proteja a un maltratador ¿Es pedir mucho?”

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