Niños tiranos: El Síndrome del Emperador

El caso de Albert

Albert es un niño de 8 años. En el colegio se porta bien, aunque a veces es un poco vago con las tareas que le mandan. Cuando Albert llega a casa, tira la mochila al suelo, cambia de canal para poner sus dibujos favoritos sin preguntar al resto de la familia, exige que le entreguen la merienda, si el bocadillo no es de su gusto se niega a comérselo y monta el cólera.

La madre dice que siente que se ha convertido en su esclava. Albert ya no pide, exige. Si no cedes, grita y patalea, incluso le ha llegado a agredir con patadas. Albert está fuera de control y su madre está desesperada. Nunca se pudo imaginar que su hijo que tanto cariño, afecto y atención había recibido, podría actuar de semejante manera.

¿Qué os parece este caso? ¿Consideráis que ese comportamiento es normal y comprensible en un niño de 8 años? ¿Alguna vez habéis visto algo similar en vuestro entorno?

Pequeños dictadores

El comportamiento de Albert describe el estilo del Síndrome del emperador o niño tirano, y no, no son casos que se den exclusivamente en casas de familias desestructuradas.

Son niños que gobiernan en sus casas, que la falta de limites les ha llevado a sentirse dueños de todo y de que están por encima de cualquier normal social. Estos niños presentan determinadas características como:

  • Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen.Baja tolerancia a la incomodidad, especialmente si es causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, o la negación de lo que han pedido; entonces, la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.
  • Presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas. (Como nunca han tenido inconveniente a la hora de conseguir lo que querían, no saben cómo solucionar los problemas del día a día, por lo tanto se frustran y esta frustración les lleva a montar el “numerito” típico de estos niños, puesto que no conocen otra forma de salirse con la suya.
  • Están muy centrados en sí mismos y creen que son el centro del mundo. Es lógico, es que así ha sido en casa desde hace años, ¿Por qué iba a cambiar de repente?
  • Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas. Es decir, ellos nunca tienen la culpa de nada, siempre es por alguna otra persona o por una conspiración del universo que ha provocado que ese objeto se cayera de sus manos y se rompiera.
  • Carecen de empatía: No pueden (o no quieren) ver la manera en que sus conductas afectan a los demás.
  • Piden hasta el extremo de la exigencia. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más cosas.
  • Les cuesta sentir culpa o remordimiento por sus conductas. Porque para ellos es algo normal y de costumbre.
  • Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Pero comportarse así, les compensa ya que ante el sentimiento de culpa inducido, los padres ceden y otorgan más privilegios. Discuten las normas porque seguramente no estén correctamente establecidas.
  • Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno. Y cuanta más se les da, más reclaman.
  • Les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las estructuras sociales establecidas ni a las figuras de autoridad.
  • Se siente tristes, enfadados, y/o ansiosos, y suelen tener una autoestima baja, porque no se sienten seguros y bien adaptados al mundo.

psicologiainfantil

 

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo/a puede acabar actuando como un tirano?

Hay que estar atentos a los niños que imponen de manera sistemática su voluntad o tienen rabietas en lugares públicos o delante de toda la familia. También nos debemos fijar en el niño que siempre se sale con la suya puesto que, muchas veces, hacen girar a la familia siempre en torno a él. Debemos pensar que, si se les deja hacer lo que quieren, acabaremos en las redes del chantaje emocional.

Obviamente, estas dos cosas todos los niños lo hacen alguna vez. No es esa la cuestión, lo que debemos tener en cuenta es que sea su manera normal y sistemática de actuar, y también es importante tener en cuenta la edad. Las rabietas se consideran normales entre los 15 meses y los 3 años de edad. Esto ocurre porque el niño todavía no ha aprendido una manera más eficaz de expresar sus necesidades (por su lenguaje o su nivel de razonamiento). No obstante, si un niño de 6, 7, incluso 8 años actúa con rabietas para demandar algo, es una indicación de que algo ha fallado, este niño no ha adquirido una estrategia más adecuada a su nivel de razonamiento para resolver un conflicto, y por lo tanto es señal de que hay que trabajarlo.

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